La simple petición de una lata de refresco sin abrir en un vuelo de United Airlines dejó llorando a Tahera Ahmad.
Ahmad, de 31 años, capellán y directora de compromiso interreligioso en la Universidad Northwestern, volaba el viernes de Chicago hacia Washington para dar una conferencia de promoción al diálogo entre las juventudes israelíes y palestinas. Utilizaba un hiyab.
El hiyab es un pañuelo que las mujeres musulmanas utilizan para cubrir sus cabellos y, a veces, su cuello.
Por razones de higiene, pidió una lata de refresco sin abrir, dijo. La sobrecargo le dijo que no podía dársela, pero le entregó una lata de cerveza sin abrir a un hombre sentado cerca de ella. Ahmad le preguntó el motivo a la azafata.
"No estamos autorizados a darle latas sin abrir a la gente porque pueden utilizarla como arma en un avión", recuerda que le contestó la sobrecargo.
Cuando Ahmad le dijo a la trabajadora que la estaba discriminando, ella abruptamente abrió la lata de cerveza.
"Es para que usted no la utilice como un arma", contestó la sobrecargo a Ahmad, recuerda.

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