La razón de tener una casa, o alguien especial a nuestro lado es la entrega de nuestra vida a compartir todos los momentos especiales si no tantos, que la vida nos da, muchas parejas en nuestro día a día adquieren fortunas inmensas el cual deben de ser compartida entre ambos, aquí le narramos esta historia el cual deja mucho que decir de esta realidad.
Ha trascendido en los medios el caso de este hombre millonario el cual sufria de una grave enfermedad (cáncer) y este le pidió a su mujer que cuando muriera lo enterrara con todo su dinero y ella lo hizo de la mejor su manera.

El hombre de la tercera edad que había acumulado una fuerte suma de dinero después de trabajar a lo largo de toda su vida y que estaba a punto de morir, le hizo prometer a su mujer que lo enterraría junto con toda su fortuna.
“Cuando muera, quiero ser enterrado con todo mi dinero. Lo pones en una caja y la colocas a mi lado en mi ataúd porque quiero llevarlo conmigo en la otra vida”, le dijo el anciano a su esposa.
La mujer, como buena cristiana, prometió a su marido que cumpliría su última voluntad.
El día del entierro, la viuda sacó de su cartera una caja y la puso dentro del ataúd antes de que lo enterraran. Una amiga de la familia, que sabía del deseo del fallecido, preguntó a la mujer si estaba lo suficientemente ‘loca’ como para haber enterrado el dinero.
La mujer, argumentando que “no podía faltar a su palabra”, le contestó “Hice todo como lo prometí, puse todo en ese ataúd pero primero lo metí en mi cuenta bancaria y luego le extendí un cheque para que vaya a cobrarlo cuando el quiera.
Ha trascendido en los medios el caso de este hombre millonario el cual sufria de una grave enfermedad (cáncer) y este le pidió a su mujer que cuando muriera lo enterrara con todo su dinero y ella lo hizo de la mejor su manera.

El hombre de la tercera edad que había acumulado una fuerte suma de dinero después de trabajar a lo largo de toda su vida y que estaba a punto de morir, le hizo prometer a su mujer que lo enterraría junto con toda su fortuna.
“Cuando muera, quiero ser enterrado con todo mi dinero. Lo pones en una caja y la colocas a mi lado en mi ataúd porque quiero llevarlo conmigo en la otra vida”, le dijo el anciano a su esposa.
La mujer, como buena cristiana, prometió a su marido que cumpliría su última voluntad.
El día del entierro, la viuda sacó de su cartera una caja y la puso dentro del ataúd antes de que lo enterraran. Una amiga de la familia, que sabía del deseo del fallecido, preguntó a la mujer si estaba lo suficientemente ‘loca’ como para haber enterrado el dinero.
La mujer, argumentando que “no podía faltar a su palabra”, le contestó “Hice todo como lo prometí, puse todo en ese ataúd pero primero lo metí en mi cuenta bancaria y luego le extendí un cheque para que vaya a cobrarlo cuando el quiera.

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